 Click para ampliar imagen. |
Tan solo un día después de ver todas las carreteras tan iguales y tan recorridas (ver post anterior), nuevamente tengo todas las ganas de "salir a montar en moto", no importa a donde, simplemente andar en moto.
 Click para ampliar imagen. |
5:45 AM y Maya está lista para pasear un rato
El "bicho" del clima (weatherbug.com) muestra lluvias por todos lados, probabidlidad de tormenta por todos lados, por el sur, por el norte, por el oriente, por el occidente, por arriba y por abajo! Mejor dicho,
moteros tiemblen!
Y contra todo sentido común enciendo mi moto a las 6 AM de un sábado gris (afuera del edificio para no molestar a mis vecinos), aleatoriamente tomo rumbo norte esperando que el liner térmico que acabo de dejar en casa no me vaya a hacer falta y sin saber para donde voy.
Luego de la 180 con "autopista" entro en un banco de niebla que ahora parece ser permanente en el norte de Bogotá. La visibilidad se reduce a unos 30 metros y yo le bajo a lo menos que puedo, con el susto de estrellarme con algo que no veo, pero con más susto aún de que alguien me arroye desde atrás; paso una mula y me hago al frente de ella, a prudente distancia. Y me entra pánico "proyeccional" de pensar lo que le puede pasar a cualquiera que se atraviese en el camino de un Megane II y una Chevrolet Hilux que pasan volando por la autopista sin poder ver nada: irresponsables!
Casi llegando al Jaime Duque la niebla se dispersa y mi muñeca derecha parece descongelarse y estar lista para enroscar el acelerador; paso el chorizo de pueblos cuyo nombre termina en "zipAÁÁ" (con tilde en la A): Tocan-zipAÁÁ, Gachan-zipAÁÁ, y otro montón de ...zipAÁÁ que nunca me han gustado.
Llego al peaje y ahí me hecho una canita al aire y bailoteo un par de segundos con un indicador de velocidad de tres dígitos y que empieza por 2!.
Nuevamente velocidad moderada para entrar a Sesquilé, y el clima y la temperatura se convierten en una función inversamente proporcional a la cantidad de tráfico! Menos carros y el solecito v a apareciendo, y no sé si el que está equivocado es el bicho del tiempo o el sol, ¿tal vez se extravió y terminó por aquí? O a lo mejor anda tan aburrido con la lluvia como yo lo estoy y se está dando una vuelta vagabunda también?
 Click para ampliar imagen. |
 Click para ampliar imagen. |
 Click para ampliar imagen. |
Verdaderas obras de arte donde nadie lo espera
Entro a Sesquilé, busco una panadería de barrio, pido unos huevos con cebolla y tomate y un chocolate bien caliente!
Y nuevamente se repite la historia del fenómeno social gracias a Maya, mi R6: Maya hace amigos con facilidad; muchos la miran, la admiran, la rodean, le miran la cola y también los ojos, y yo contemplo la situación tranquilo, sin celos, sabiendo que finalmente se va a ir conmigo.
Gracias a Maya tanto el panadero como su ayudante - un muchachito apenas - salen a fumarse un cigarro y tomarse un tinto, aunque en realidad están mirando a MI Maya. Hablamos sobre cilindrajes, velocidades, AKT’s 100, caídas y hasta historias de perros atravesando un round point justo enfrente al panadero! Hablamos otro rato y aún más, ahora con otro par de personas agregados en la audiencia.
Tomo fotos de los murales que decoran el interior de la panadería, y pago menos de cinco mil pesos por un desayuno que al lado de mi casa usualmente no baja de ocho mil.
Parto de ahí sintiéndome abochornado: con toda modestia tengo que decir que arrancar con varios ojos curiosos respecto a mi moto no es algo que me salga "naturalmente": no sé si decir adiós, o salir sin mirar a nadie... o si hacer un wheliee o algo así! (suponiendo que pudiera hacerlo!)
Salgo de Sesquilé y hace sol, y en el cielo casi no hay nubes, y la carretera transcurre al lado del mar! El costado derecho de la carretera está bordeado por un agua de color azul profundo, con toda la apariencia del mar pero que en realidad es el embalse. Pero el paisaje se me escapa mientras esquivo tanto hueco, tanto "roto" y hasta un par de derrumbes. Las sombras de los árboles exigen toda la concentración para saber cuales son sombras, y cuales huecos. Esquivo muchos, la mayoría: los otros pueden hacer una rayita más de otra víctima de su voracidad pues me los como completicos, más bien despacio.
 Click para ampliar imagen. |
[COLOR="rgb(139, 0, 0)"][COLOR="rgb(139, 0, 0)"]Saliendo de Guatavita, hacia el Sur[/COLOR][/COLOR]
Luego de Guatavita paro, tomo una foto y empiezo ese pedacito de carretera que va en descenso y que me encanta recorrer también en bicicleta; luego otros muchos kilómetros de 0 a 100 en 3 segundos, y de 100 a 20 como en cinco, justo apenas para esquivar más huecos, mas rotos. Me encuentro con otro par de
moteros a los que les pito y de los que no logro saber si me saludan también o no.
Sigo andando y me siento bien. Miro la nariz de mi moto y veo que ella también está entusiasmada, con ganas de continuar un rato más. Alcanzamos la entrada a Guasca y empieza una carretera en un estado mucho mejor, llegamos al alto de... bueno, el alto, y arrancamos el descenso hacia la Y que conduce hacia Sopó o hacia la Calera. Maya decide ir hacia la Calera: le gusta verme tomando un jugo de naranja en alto de patios.
El ritmo baja, esta vez de manera inversamente proporcional a la cantidad de ciclistas, vamos con cuidado, tranquilos, disfrutando carretera, moto y paisaje, ¿que más quieren?
En patios a mi amigo de los jugos le hecho un chiste flojo: le pido un jugo combinado, para "recuperar la energía perdida en la subida" (y me doy cuenta que hace rato no paso por aquí en bici). Nuevamente termino hablando con un par de ciclistas, también gracias a Maya, y finalizo mi pausa allí cuando pongo una bolsita en cada uno de mis bolsillos, cada una con una arepa de queso que seguramente hará feliz a mi esposa en su desayuno y que además se convertirá en la excusa perfecta: "amor, es que fui a comprarte una arepita en patios pero hice la U por Guatavita”!: eso lo entendemos los que andamos en moto y ni nos molestemos en intentar explicarlo!
Vuelvo a casa luego de las 10 AM y mi escapadita de hoy termina con el siempre fútil intento de abrazar a mi esposa con mi chaqueta aún llena de bichos aplastados: es un chiste repetido pero que a los dos nos deja la sonrisa ideal para el resto del día, igual a la que tiene Maya allá abajo, en el garaje.
 Click para ampliar imagen. |
El blog completo aquí:
http://motoparaviajar.blogspot.com/