A los mototaxistas se les reconoce porque llevan un casco colgado del brazo. Se paran entre la gente que espera bus a ofrecer el servicio o pasan pitando. En el barrio Lisboa no dejan que entren nuevos al negocio. Autoridades están preocupadas por el fenómeno, que se presenta en lugares alejados, donde no llega el transporte formal. Temen por accidentalidad.
Así es, tal como en muchas ciudades de la costa atlántica, la motos se ha consolidado en varios barrios de la capital como medios de transporte público.
En el caso de Lisboa, el fenómeno se presenta desde hace tres años, cuando los dos puentes metálicos que unen al barrio con la calle 80, vía Cota, entraron en reparación.
"Los desempleados y mensajeros del sector aprovecharon para empezar a prestar el servicio, hasta la 80, por mil pesos", dijo a EL TIEMPO un mototaxista que pidió no revelar su nombre.
En esa época alcanzaron a ser 50. "Tuvimos que contratar un despachador para organizar la fila de motos y de pasajeros, y un asistente que se encargara de ponerle al pasajero el chaleco y el casco", cuenta.
Debido al aumento de esta oferta, las autoridades han intervenido.
"Más de la mitad de las motos se las han llevado para los patios y no nos dejan trabajar", cuenta Álvaro, mototaxista del sector.
Álvaro empieza a trabajar desde las 4 de la mañana. "A esa hora llevo 'contratos', por ejemplo conductores de servicio público que tienen que recoger el carro en otros barrios", dice.
La jornada va hasta las 8 ó 9 de la mañana, y vuelve y empieza a las 6 de la tarde, hasta las 10 y 11 de la noche. La gente del barrio ya los conoce porque siempre son los mismos y no permiten que entren nuevos.
Martha Ribero usa este medio de transporte porque trabaja en Facatativá. "La moto me lleva hasta la 80, donde cojo el bus, y me vale 200 pesos menos que una buseta", manifiesta.
También en El Tintal
Una situación similar se vive en sectores como El Tintal, Ciudad Bolívar y Spring, en Suba.
El coronel Jaime Moreno, comandante de la Policía de Tránsito de Bogotá afirmó que solo conocía la situación de Lisboa, donde se han inmovolizado 16 motos. "Los sancionamos por dar un uso no permitido a su vehículo con una multa de un salario mínimo legal vigente", dijo.
A esto se suma lo que cada propietario tiene que pagar grúas y patios, y a los reincidentes les pueden, incluso, suspender la licencia de conducción.
En forma paralela, el bicitaxismo también ha ganado terreno. Moreno calcula que entre mototaxis y bicitaxis puede haber 300 en la ciudad.
Luis Bernardo Villegas, secretario de Movilidad, reconoció que este fenómeno se estaba dando en zonas marginales de la ciudad a los que el transporte formal no llega. "Esto lo queremos solucionar cuando empiece a funcionar el sistema integrado de transporte (a principios del 2009)", dijo.
Villegas también fue enfático en que Bogotá no tiene contemplado legalizar esta modalidad de transporte porque es muy riesgosa.
"En el primer trimestre han muerto 37 motociclistas. Diez peatones han sido arrolladas por motos", dijo.
Mauricio Pineda, director de Ingeniería del Fondo de Prevención Vial, llamó a que se tomaran medidas pronto sobre estos brotes de mototaxismo. "Así se empezó en las ciudades de la costa y en todo el país se cuentan 500 mil".
Por su parte, mototaxistas como Álvaro defienden su oficio. "No solo nos beneficiamos nosotros, que no tenemos en que más trabajar, sino también la comunidad, que temprano en la mañana y tarde, en la noche, no tienen otra forma de movilizarse", dice.
400 mil Las motos que, se calcula, habrá en Bogotá en el 2010, según el Secretario de Movilidad. En este momento circulan 140 mil, 70 mil más que el año pasado.
1.000 pesos vale la carrera en moto. Para muchos usuarios, un ahorro de 100 y 200 pesos con respecto a lo que vale la buseta o un colectivo, 1.100 y 1.200 pesos respectivamente.