Aunque a muchos no les guste, montar en trasmilenio es rico bajo ciertas circustancias claro esta, por ejemplo:

1. si uno va sentado de principio a fin del viaje y en silla roja.
2. si no tiene afan de llegar al lugar de destino.
3. si no le desespera estas 40 o mas minutos sentado.
4. si conoce y entiende todo eso de las rutas, los colores y las letras.

Desde que transmilenio nacio hace como 8 años ha sido mi medio de transporte favorito, (despues de mi motico) primero de la casa a la universidad, y asi durante 6 años, luego eventualmente, y ahora en el trabajo, todos los dias casi 1 hora y 10 minutos en transmilenio, ver pasar la ciudad como en un video de musica, ver la gente, ver los carros, recorrer la ciudad "casi" de manera segura de norte a sur, desde usme, hasta el portal del norte, todos los estratos sociales, todas las caras, todas las edades.

Ahora mi ruta va desde el portal de la calle 80 hasta la estacion de la calle 146.

"proxima parada estacion calle 146" dice la vocesita robotizada del largo bus rojo, se habren las puertas y salgo del bus, casi siempre con un gran bolso y con el casco, toca subir el puente peatonal, el mismo puente donde hace dos semanas atras una joven; seguramente penso tras la desesperacion que puede generar la perdida de un gran amor, lanzarse a la autopista, con el animo de acabar con el sufrimiento generado por un tal Sebastian, con el animo de morir.

Subo el puente siempre mirando al piso por temor a enredarme con los escalones, casi siempre me da miedo subir a los puentes peatonales, me da miedo caerme, me da miedo que se caiga el puente, me da miedo que el tacon se quede enredado entre los huequitos, en realidad me da miedo pasar de un lado a otro, me dan miedo las transiciones, me da miedo el cambio, aunque sea para bien. procuro caminar por el centro del puente, miro hacia abajo y digo en voz baja: "dios mio, dios mio", y luego empiezo a bajar el puente en rampa, un giro, dos giros y sigo bajando.

Ya con menos temor porque me hacerco al fin del puente, Siempre desde hace 2 meses, veo una pequeña butaca de madera, casi tan pequeña como las sillitas de los emboladores de zapatos, en el, sentada con la mirada perdida, esta ella, ella tiene en su rostro las arrugitas que dejan los años, las arrugas que deja el sufrimiento, las arrugas a las que muchas y muchos temen, las arrugas que muestran sus años en este mundo.

Tiene sus cabellos en ese color plata, color gris, color viejo, tiene el color del cabello que casi no se ve mucho, no se ve porque cada mes estamos buscando rejuvenecer cambiando o manteniendo un color de cabello jovial; castaño, rubio, rojo, pero color canas casi no se ve.

Tiene unos zapatos colegiales viejitos, limpios y viejitos, tiene unas medias que le cubren hasta la pantorrilla, una medias azul oscuro con un piolin amarillo, las sube lo que mas de la media, supongo yo para no sentir tanto frio, la he visto con dos saquitos de esos de paño que usan los caballeros uno azul oscuro y otro rosado, y una falda que le llega a la rodilla.

Su cabello siempre esta cojido, algunas veces la he visto barriendo el puente, pero casi siempre esta alli sentada, con la mirada perdida, en la mano algunas veces tiene un vaso de agua cristal, con tinto negro, un bolsito azul de tela en el piso.

Un dia la vi sonriendo, ese dia tenia el saco rosado, se veia bonita, establa hablando con una señora, la señora le decia "ahora paso" y ella se quedo mirandola y sonrio.

Siempre que paso por ahi siento algo en mi corazon, siento ganas de hablar con ella pero me da temor, no se de que, pero la veo y me da alegria, a veces me da rabia y dolor porque no es justo, hace dos semanas indague sobre ella; supe que no podia hablar porque no tiene dientes, solo balbucea, tiene un esposo que no recuerdo muy bien pero creo que es ciego y un hijo que tiene una dificultad cognitiva, y todos los dias ella viene desde el barrio monteblanco en usme, hasta el puente de la 146, ese es su trabajo seguramente es la unica forma que ha conseguido para llevar algo a su casa, y yo la veo todos los dias y no he podido vencer el temor y hablar con ella.

Ella no sabe quien soy yo, ella no sabe que hoy me atrevi a contarles esta historia, ella no sabe que muchos leeran estas letras, ella no sabe que cuando paso por ahi me alegra verla, pero que tambien me duele porque no es justo que este ahi pidiendo algo que deberia tener por derecho, un trabajo, una pension, un auxilio que se yo.

Les queria compartir esto, ojala cuando pasen por el puente la vean, y piensen en todo lo que tienen que es lo mismo que otros nunca tendran, yo hablare con ella y buscare una manera de solidarizarme con ella y con su familia.

esta es mi historia sobre un pedazo de ella...su nombre es Barbarita.